Frente a un lugar que se caracteriza por los frentes compactos y
continuos, optamos por construir tres torres. Tres edificios esbeltos que
permiten que las viviendas alojadas en ellos miren sin trabas a tres
orientaciones distintas, que sus zonas comunes abarquen un horizonte de 180
grados, desde la sierra de Madrid hasta el perfil de la Castellana con sus
cuatro, también, torres.
